Por Paola Berrío
Desde
que se cuenta con la posibilidad de difundir información a través de las redes,
y no se le está otorgando el uso adecuado, han surgido cuestionamientos acerca
del empleo que debe dársele, compartir contenidos creados por otros usuarios en
internet sin otorgarles crédito es uno de ellos.
Crear
conciencia en los miles de navegantes que utilizan ideas ajenas es primordial,
se trata de darle el lugar que le corresponde al dueño de la información. Uno
de los aspectos que es abordado por expertos, es que quizás llegaremos al punto
de no poder utilizar dicha información, la posibilidad de compartir, y difundir
investigaciones con la ayuda de otros usuarios no será posible. Incluso tendría
que pagarse por la propiedad intelectual.
El
desarrollo de la web 2.0 ha permitido la interacción entre usuarios, su
realimentación conceptual, donde se utilizan bases de otros difusores, si la
solución fuera cobrar por derechos de autor, esa libre relación entre
navegantes de la red se perdería y la evolución de la web 2.0 decaería.
Los
expertos continúan su análisis considerando una solución que permita un
intercambio donde quien usa el contenido reconozca la autoría del propietario,
además de que el creador de la información debería elegir entre cobrar por su
información, segmentar su distribución u optar por permitirle un acceso gratuito
a los cibernautas.
El
lucro económico siempre será un atractivo para muchos pero en una globalización
como en la que estamos inmersos la disminución del intercambio libre de
información segmentará considerablemente su uso, la participación decrecerá y
como resultado tendremos una internet que perderá preferencia, por eso
incentivar a la conciencia es mucho más llamativo para quienes consideran este
medio de conexión global como una herramienta necesaria para el enriquecimiento
cultural e intelectual.


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